Ecolojetas y las bombas de racimo
Sunday, May 25th, 2008Unos tipejos de Greenpeace hace unos días se han dedicado a dar por culo en la empresa armamentística Expal (Explosivos Alaveses S.A.) por fabricar bombas de racimo, que son unas bombas que se usan principalmente contra convoys, guerrillas y parques de vehículos poco blindados (como camiones o aeronaves) y que funcionan abriéndose a mitad de la caída en docenas o cientos de pequeñas bombetas de poca intensidad pero suficiente para desgraciar a un camión, un avión o un paisano. Afirman que a parte del uso “directo” de estas bombas en campañas militares no todas explotan y las que quedan pueden explotar posteriormente cuando son manipuladas por un civil.
Dos cositas.
En primer lugar, los ecolo-jetas como siempre van al objetivo más débil. Al currante de oficina, a la empresa fabricante. Esto es así porque no tienen ni la quinta parte de una fracción de los cojones que hacen falta para ir a los que los usan. A ver cuando estos ecologilipollas nacionales asaltan una base del ejército de los EEUU para hacer sus boicots, sus protestas y sus payasadas. Mirad, en Rota tenéis una bien cerquita, probad a ver si como el nombre indica os dejan la cara Rota.

Casi ni se ven
En segundo lugar, las bombetas de las bombas de racimo son de un color amarillo chillón y pone “BOMB”. Y la experiencia militar (en el ejército de Esparta, se entiende) me dice que cuando una bomba no explota después del impacto tremendo de su uso normal, ya no va a explotar sólo por cogerla, salvo que además de cogerla, la tiremos contra el suelo, la intentemos abrir o hagamos otra subnormalidad similar. Es decir, si alguien -niño o adulto- coge una bomba amarillo fosforito con “BOMB” escrito y/o se dedica a darle golpes o intentar abrirla, no estamos hablando de un accidente.
Estamos hablando de evolución en directo.